El actual presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (STC-Metro), Fernando Espino Arévalo, cumple 43 años como el hombre más poderoso del Metro, incluso por encima de algunos de sus directores generales.
El pasado lunes, Espino Arévalo volvió a demostrar su poder de convocatoria al encabezar una protesta de trabajadores sindicalizados que se negaron a trabajar horas extra, provocando retrasos y aglomeraciones en la operación del Metro.
A pesar de que Espino finalmente logró un acuerdo con el gobierno capitalino, quedó en evidencia que el Sindicato del Metro tiene la capacidad de poner en jaque a la Ciudad de México y a los jefes y jefas de Gobierno.
Militante del PRI desde 1970, Fernando Espino Arévalo dirigió por primera vez el Sindicato de los trabajadores del Metro en 1978 y a partir de 1983 se convirtió en su líder de facto, año en el que depuso a una dirigencia afín a la izquierda obrera, en particular al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), que encabezaba Ariel Macías.
A partir de 1987 cuando se impuso en las elecciones sindicales excluyendo a una planilla opositora, Fernando Espino ha alternado los cargos de Secretario General del Sindicato y Presidente del Comité de Vigilancia y Presidente del Comité de Ejecutivo Nacional, rotación que le ha permitido burlar las prohibiciones contra la reelección sindical al mismo tiempo que se mantiene en el poder.
Espino Arévalo no solo ha sabido alternar cargos para conservar la dirigencia sindical, también ha sido diputado federal y diputado local en seis ocasiones entre 1991 y 2015: cuatro veces bajo las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), una por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y una más por el Partido Nueva Alianza, gracias a una alianza que tejió en su momento con la ex dirigente magisterial, Elba Esther Gordillo.
De 2015 a la fecha, el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Metro ha perdido en las urnas tres candidaturas más, sepultado por los votos de Morena y sus aliados en las elecciones presidenciales de 2018 y 2024.

Empresario restaurantero y fanático del box
El líder de los trabajadores del Metro ha sido acusado en varias ocasiones de nepotismo, ya que ha aprovechado su función de líder sindical para favorecer la contratación de sus familiares, incluyendo a su hija Mabel Espino Suárez, quien llegó a ser Subgerente de los Servicios Médicos del Metro, hasta que fue evidenciada por investigaciones periodísticas y se le pidió su renuncia.
Investigaciones periodísticas que datan del año 2013, señalan qie desde esa fecha hay evidencias del nepotismo al interior del Metro: en ese año sus hijos, Fernando Espino González y Fernando Espino García, contaban con salario de hasta 20 mil pesos mensuales.
Además, logró colocar en la nómina del Metro a tres ex esposas, a los hijos de sus tres matrimonios, sobrinos y cuñados.

Fanático del boxeo, ha convertido el Deportivo de los Trabajadores del Metro en una arena para esta disciplina, por lo que incluso su hijo Fernando Espino González ha registrado varias marcas relacionadas con este deporte: el restaurante de hamburguesas Nokaut y una agencia para representar boxeadores amateur denominada Feres Boxing.
Además, junto con su hijo Fernando Espino González es socio de al menos tres empresas: Comercializadora Fármacos Especializados La Viga con un capital inicial de 50 mil pesos y dedicada a la compra de medicamentos; Tejamex con el mismo capital inicial y Takoaro, una operadora de cafeterías, restaurante y bares que arrancó con un capital de 100 mil pesos y que cuenta en su haber con marcas como Barilochito, Parrillada DF, Café Kaffa y Gurtmex, entre otras.
Desde que comenzaron los gobiernos de izquierda, primero en el Distrito Federal y luego en la Ciudad de México, Fernando Espino ha mantenido una relación tensa con los Jefes y jefas de Gobierno; así como una abierta confrontación con algunos directores del Metro como Joel Ortega Cuevas y Javier Gonzalez Garza.
Ahora en pleno 2026, el líder de facto del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (STC-Metro), Fernando Espino Arévalo, nuevamente ha irrumpido en la gobernanza capitalina, demostrando que 43 años al frente de ese gremio, desgastan más a los directores del Metro que a su liderazgo.

En 2013, trabajadores del Metro exigen la renuncia de Joel Ortega a la dirección del STC



