Cuatro años, un mes y cinco días después de su inauguración, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) finalmente cuenta con una conexión directa y rápida con el centro de la Ciudad de México: un tren suburbano.
Rodeada por la élite de la Cuarta Transformación, ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio el banderazo de salida al Tren Felipe Ángeles, el cual va de la histórica terminal de ferrocarriles Buenavista –enclavada en el corazón de la capital del país– a la terminal aérea, que se encuentra 40 kilómetros al norte de la megalópolis.
En los primeros meses de operaciones el recorrido se completará en 50 minutos –que se pretende reducir a 43 en la plenitud del servicio–, tiempo menor por mucho a la hora y media o dos, e incluso más en hora pico, que se requiere vía terrestre. Atenderá a más de 57 mil pasajeros al día.
El proyecto forma parte de la estrategia de los gobiernos de la Cuarta Transformación para “recuperar” los trenes de pasajeros, ideada por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, y en la que Sheinbaum ha concebido nuevas rutas hacia el norte del país.
“El día de hoy podemos decir, como dicen las fuerzas armadas: ‘misión cumplida’. Cumplimos con el pueblo de México”, suscribió la mandataria en su discurso inaugural, en una ceremonia que se realizó en la terminal AIFA-Clara Krause.
No perdió oportunidad para reiterar que recientemente la administración federal adquirió la mayoría de las acciones del Tren Suburbano –que desde 2008 opera de Buenavista a Cuautitlán, y a partir de ayer cuenta con un ramal al AIFA–, al que llamó “tren del pueblo”.
Tanto al recorrido como a la ceremonia inaugurales sólo estuvo convocado un selecto grupo del llamado “proyecto de la transformación”: altos funcionarios del gobierno federal y los mandatarios de la Ciudad de México, Clara Brugada; estado de México, Delfina Gómez, e Hidalgo, Julio Menchaca, así como los secretarios de la Defensa, Ricardo Trevilla, y de Marina, Ray-mundo Pedro Morales, y algunos de quienes estuvieron a cargo de la construcción de la obra.
Mientras, afuera de la estación terminal algunas personas –a quienes no se permitió el acceso– se congregaron para lanzar gritos de apoyo a la Presidenta.
“Es un tren del pueblo de México que lleva el nombre de un general revolucionario, una personalidad extraordinaria; es el general pacifista que defendía siempre, por encima de todo, la vida”, dijo Sheinbaum, a la par que solicitó al director del AIFA, Isidoro Pastor, que la estación férrea de la terminal aérea también lleve el nombre de Clara Krause, esposa de Felipe Ángeles, “una mujer extraordinaria”.
De entrada, operará con cuatro de 10 trenes, con corridas cada media hora, aunque el objetivo es reducir la frecuencia a 12 minutos. Por un mes, la tarifa será de 45 pesos y en unos días se determinarán los costos definitivos. Un taxi de aplicación cobra entre 600 y 900 pesos el viaje, mientras en autobuses de las líneas que dan servicio al AIFA el costo va de 200 a 300.
El tiempo de trayecto es similar al que se hace vía férrea desde aeropuertos hacia el centro de algunas otras ciudades del mundo, como París, Nueva York, Londres, Dubái, Berlín o Tokio, cuyo traslado al centro de cada una de esas urbes toma entre 30 y 80 minutos.
Con este paso, la jefa del Ejecutivo completó uno de los proyectos insignia de López Obrador: la nueva terminal aérea, con la que se echó abajo el aeropuerto de Texcoco.
El ex mandatario proyectaba inaugurar el tren a finales de 2023, pero se enfrentaron retos técnicos, reubicación de vías de carga y conflictos de orden social que extendieron los tiempos de construcción.
El primer viaje se reservó para la mandataria y su comitiva. A las 10:27 de la mañana el tren salió de Buenavista y arribó a AIFA-Clara Krause 50 minutos después (11:17).
A lo largo del trayecto, decenas de personas de las colonias cercanas a la vía salieron para saludar al paso del convoy desde las calles, en medio de colonias populares. En algunos puntos se ven construcciones en obra negra y hogares en las lomas de los cerros.
Otros también aprovecharon para expresar con grandes mantas inconformidades por falta de drenaje e “incumplimientos” para obtener sus títulos de terreno.
Hay dos proyecciones con este nuevo servicio: que la afluencia de viajeros al AIFA crezca y que la terminal Buenavista vuelva a ser epicentro del Sistema Ferroviario Nacional –de sus andenes partirán rutas a Pachuca, Querétaro, Monterrey, Nuevo Laredo y Guadalajara–, recuperándose como “la entrada a la Ciudad de México”.