Mientas el ejército israelí avanza en un 40 por ciento en su control terrestre sobre la Ciudad de Gaza, al termino de la segunda jornada del Hay Festival Querétaro, entre consignas como “Desde el río hasta el mar. Palestina vencerá”, la bandera del Estado Palestino se extendió como un símbolo de resistencia.

La acción tuvo lugar durante la el conversatorio “Gaza y los conflictos silenciados”, en la Cineteca Rosalío Solano, donde se reunieron el abogado Reed Brody, conocido como “El cazador de dictadores”; el ensayista Pankaj Mishra, autor de libro “El mundo después de Gaza” y la novelista palestina-británica Selma Dabbagh.

Los expertos en conflictos internacionales, historia contemporánea y cultura de Medio Oriente, respectivamente, respondieron preguntas hechas por el público y del periodista y jefe editorial de Aj + Español, el medio digital de Al Jazeera, Jaled Abdelrahim Aranda.

Entre el publico surgió la pregunta sobre cómo es posible que el Estado de Israel pueda perpetrar semejantes ataques al pueblo palestino, con total impunidad, “exponiendo las debilidades del sistema de justicia internacional liderado por Occidente”.

Pankaj Mishra consideró que se trata de un control discursivo que se ha financiado y extendido en varios países de Occidente más allá del sentimiento de culpa por los seis millones de judíos asesinados durante el Holocausto; una estrategia panfletaria cultural.

“¿Cómo sucedió esto? Organización, disciplina, control de la narrativadeslegitimación del enemigo, haciendo casi imposible la crítica, insistiendo en que criticar a Israel es ser antisemita. Todo esto ha sucedido, tan sólo en los últimos 20 o 25 años.”

“Cuanto más extremista se ha vuelto el gobierno israelí, más expansionista, más tirano y más dinero ha invertido en esta campaña de propaganda”, dijo el ensayista proveniente de la India”.

Documentar, clave para la justicia

Reed Brody, quien ha colaborado con víctimas de genocidios y victimas de dictaduras, como fue el caso de Augusto Pinochet en Chile, contra quien apoyó una acusación popular, explicó que para lograr la justicia de casos como los que ha ayudado a resolver son más susceptibles de llevar a cabo cuando los dictadores dejan el poder.

Señaló que es de suma importancia que se realice la documentación de los hechos para que estos puedan ser utilizados en futuros juicios:

“Una cosa muy importante es la denuncia y la documentación, de hechos, ahora, gran parte de la resistencia y las protestas internacionales existen porque tenemos la información suficiente sobre conflictos como Ucraniay Gaza.

“Esto, a pesar de los esfuerzos de Israel matando a periodistas”, dijo el abogado quien recordó que ya se han construido dos vías para lograr que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu pueda ser acusado y castigado.

Uno es la Corte Penal Internacional (CPI), que ha emitido órdenes contra él por crímenes de guerra y el caso que Sudáfrica lleva contra Israel por violación de la convención contra el genocidio.

Sin embargo, lo que falta es voluntad política de los países que lo dejan transitar libremente fuera de Israel.

No sólo transmitir sino motivar

Durante su participación Selma Dabbagh fue cuestionada sobre la forma en que las expresiones culturales como el cine y la literatura han sido importantes para el pueblo palestino en medio de un conflicto bélico como el que experimenta actualmente.

La escritora aclaró que considera que Israel ha promovido una estrategia ideológica marcada en contra de Palestina y que se trata de un país colonialista en un mundo postcolonial.

Pero no sólo eso, citando al crítico palestino Edward Said, fallecido en 2003, dijo que se ha visto a los pueblos árabes como “bárbaros” por carecer de referentes culturales.

Esto ha cambiado en los últimos años e incluso meses, con el reconocimiento de obras cinematográficas, como “La voz de Hind Rajab” recientemente galardonada con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia, o en la literatura, con el caso del poeta Mosab Abu Toha que en 2022, ganó el Palestine Book Award y el American Book Award.

“Pero lo que esperamos no es sólo que la obra en sí se transmita, sino que, al transmitirse, anime a la gente, que los impulse, en cualquier institución o puesto que ocupen, para que no se dejen llevar por esta narrativa dominante que surge de un lugar tan pernicioso en este momento”, finalizó.

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