La delegación mexicana escribió una página histórica en la edición 23 del Gran Maratón de la Muralla China, una de las pruebas más exigentes del atletismo internacional. Cinco atletas provenientes de la Sierra Tarahumara y la Sierra Mixteca conquistaron el podio en distintas categorías, adjudicándose dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce, en un resultado que reafirma el prestigio mundial de los corredores indígenas mexicanos.
En un enorme desafío, la competencia, disputada sobre la emblemática Muralla China, obliga a los participantes a recorrer tramos con más de cinco mil escalones, cambios constantes de altitud y superficies irregulares que ponen a prueba la resistencia física y mental. En ese escenario extremo, los atletas rarámuris y mixtecas demostraron que su tradición de fondo y su conexión con la montaña los coloca entre los mejores del planeta.


Procedentes de dos naciones originarias caracterizadas por una riqueza cultural milenaria y una profunda fuerza étnica, Sabina, Mario y Antonio (rarámuri); junto a Miriam y Balbina (mixteca), subieron al podio en las distintas categorías de la competición (42 y 21 kilómetros).
Dos primeros lugares, dos segundos y un tercero sellaron el triunfo de los corredores nacionales en el paso por Huangyaguan, una de las más emblemáticas zonas de la mítica edificación, a unos 130 kilómetros del centro de la capital china.
Los cinco mexicanos avanzaron con paso firme durante toda la carrera y enfrentaron uno de los máximos desafíos de la competición: Subir y bajar los 5 mil 164 escalones que se levantan en esta parte de la Muralla.

“Nacimos corriendo. Desde que éramos chiquitos echábamos trote, ya fuera detrás de los animales o simplemente jugando. Es una herencia que nos han dejado nuestros padres y abuelos”, narró Antonio Ramírez Hernández, primer lugar en 42 kilómetros varonil.
Originario del pueblo rarámuri (corredores a pie o de pies ligeros) que se encuentra enclavado en la inhóspita sierra tarahumara, en Chihuahua —que en su punto más alto se eleva a más de 2 mil 800 metros sobre el nivel del mar—, este joven de 28 años de edad tuvo que cambiar sus habituales huaraches de tres agujeros y suela de llanta por zapatos para correr, ya que gran parte de la ruta se desarrolló sobre asfalto.
En todo momento mantuvo la concentración: “No pensé en nada. Durante la carrera la meta era llegar, nada más. Es muy emocionante haber ganado”, afirmó.
Desde 1999 miles de corredores de todo el mundo se dan cita para participar en este maratón, cuyo escenario es la fortificación símbolo de la antigua China, que se calcula alcanzó una longitud de más de 21 mil kilómetros, extendiéndose desde el borde del Río Yalu, en la frontera con Corea, hasta el desierto de Gobi, al borde sur de Mongolia.

Sus muros tienen una altura de entre 6 y 7 metros -en ciertos puntos parecen aún más elevados porque está construida en laderas- y en su punto más alto se eleva 980 metros sobre el nivel del mar.
En ese marco se adentraron los atletas nacionales con el objetivo de dar su mayor esfuerzo. Los cinco forman parte de la iniciativa “México Imparable”, lanzada en agosto del 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum y que tiene por objetivo, de acuerdo a su directora, Mirna de la Cruz, conocida como “Estrellita”, dar visibilidad a los pueblos originarios de México y brindar oportunidades de desarrollo deportivo a sus habitantes.
