El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, prometió venganza este viernes por lo que describió como una “violación cruel y maliciosa” del acuerdo de alto el fuego, luego de que se descubrió que uno de los cuerpos entregados por Hamás como parte del acuerdo no era el de una madre israelí de dos niños, como habían prometido los insurgentes.

El incidente ha puesto en duda el futuro del frágil alto el fuego. Se espera que seis rehenes más sean liberados el sábado como parte de la tregua que frenado más de 15 meses de guerra.

El grupo insurgente afirmó en una declaración el viernes que “realizará una revisión exhaustiva” de la información sobre el cuerpo, y sugirió que podría haberse producido un posible error en la identificación de los restos debido a los bombardeos israelíes en la zona donde estaban los rehenes israelíes, donde también había palestinos.

Hamás entregó cuatro cuerpos el jueves como parte del pacto. Se suponía que correspondían a Shiri Bibas y a sus dos hijos pequeños, Kfir y Ariel Bibas, y a Oded Lifshitz, quien tenía 83 años cuando fue secuestrado durante el ataque insurgente que inició la guerra el 7 de octubre de 2023.

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